Las Experiencias Nativas 👩🏼‍🌾

Las Experiencias Nativas son vivencias de inmersión en los quehaceres primitivos, como subsistir, cocinar, refugiarse, habitar, explorar, registrar, existir, expresarse y convivir. En estas vivencias los estudiantes recuperan los saberes vivos, que son sabidurías que solo se cultivan en la interacción directa con prácticas indisciplinadas. Así como se educaron magistralmente nuestros primeros pueblos.

Ni el aula, ni los contenidos, ni las materias y asignaturas pueden cultivar la virtud. Para aprender a sustentar el buen vivir se requieren experiencias y territorios. La teoría y el intelecto no son suficientes por sí solos. Por este motivo, la Fundación Nativos pone en práctica las Experiencias Nativas, una metodología capaz de aportar sabiduría, habilidades, espíritu, cuerpo, identidad y libertad.

La Metodología 🐓

Para una educación de la virtud se necesitan las Experiencias Nativas, que entienden el acto pedagógico como el resultado de articular tres momentos: el territorio que nos interpela, la experiencia que nos desafía y la virtud que germina. Solo desde ahí se podría avanzar hacia la adquisición de un conocimiento teórico e ilustrado; de lo contrario, sería instalar contenido sin propósito.
Estos tres momentos que articulan el acto pedagógico de una Experiencia Nativa se explican así: 
TERRITORIO: En las comunidades educativas, el territorio suele pasar desapercibido. Se usa como escenario estético o como recurso para el intelecto: una salida pedagógica aislada, a veces vistas como paseos de curso o actividades sin continuidad, en lugar de asumirse como parte fundamental de la enseñanza o como «primer educador». Esta separación crea una brecha difícil de sostener: la vida del estudiante avanza, pero la escuela enseña desde un camino desconectado de los ecosistemas. Con el tiempo, la distancia debilita la motivación, fragiliza la pertenencia, afecta a la cultura y limita el cultivo de la virtud. El territorio no es únicamente un contexto geográfico, sino un ecosistema vivo de relaciones culturales, ecológicas y sociales que condicionan de manera concreta la experiencia educativa.
Por tanto, una experiencia nativa debe sustentarse en un vínculo directo con el territorio presente. Llamamos territorio a todo elemento, variable y creación de los ecosistemas. El territorio son las lomas de los cerros, los jardines y los árboles. El territorio son los troncos, las piedras y las arcillas. El territorio es el viento, la lluvia, el silencio y los rayos del sol. El territorio son los peces, las harinas, los tomates y las aguas. Establecer vínculos con todo ello no requiere ir a la montaña, aunque por supuesto es deseable, pero el territorio puede ir a la escuela, al patio, a los talleres y a los espacios urbanos.

EXPERIENCIAS NATIVAS: las propuestas educativas predominantes en la actualidad nos alejan de las vivencias que sustentaron la vida en un primer momento. Las comunidades educativas generalmente carecen de inmersiones concretas, periódicas y extensas en experiencias ligadas a los territorios, como cocinar, refugiarse, explorar, registrar, expresarse y convivir, tal y como lo hicieron los primeros pueblos. En la educación tradicional, cuando hay experiencias, estas están asociadas directamente a un desafío curricular y se ven como un medio para otro fin, obviando el hábitat, los hábitos, la cultura, la identidad y el arraigo. Las experiencias con y en los territorios son la base más significativa del acto pedagógico.
Una vez establecido el vínculo con el territorio, se transita hacia la experiencia y lo que el territorio ofrece se transforma en elemento para contemplar, imaginar y transformar. Se exploran las lomas de los cerros, se contemplan los rayos del sol, se hace cuchara con el tronco, se faenan y cocinan los peces. Estas tareas primitivas son el corazón de una Experiencia Nativa, y es desde ellas que se cultiva la virtud. 
VIRTUD: En la práctica escolar se enfrentan desafíos relacionados con la convivencia, las habilidades socioemocionales, ecológicas y de autonomía. En este contexto, la escuela se ve obligada a responder a conflictos y contingencias relacionados con el desarrollo humano, emocional, físico y social, para lo cual no cuenta con metodologías pedagógicas. El resultado suele ser el desgaste, la fragmentación y la pérdida de esperanzas. Esto sucede porque sin territorio ni experiencias es inviable cultivar la virtud y, sin virtud, los desafíos relacionados con la convivencia, la salud y las habilidades seguirán proliferando. 
Al prolongarse las vivencias de inmersión en el quehacer primitivo, en las que se enfrenta a los estudiantes a sus territorios y experiencias relacionadas, se comienza a cultivar la virtud que sustenta el buen vivir. Vivir bien no es un estado que se alcanza, sino una forma de inclinación hacia la cotidianidad, una disposición que se cultiva día a día. Vivir bien es una aproximación autónoma, ecológica y ética que se siembra y cosecha en cada suspiro. Cuando alcanzamos aquella capacidad de cultivarnos, alcanzamos la virtud.

Nuestra Teoría de Cambio 🤓

La teoría de cambio es el mapa que explica cómo y por qué esperamos que las Experiencias Nativas produzcan transformaciones reales en los estudiantes. Define un recorrido desde el problema hasta el resultado que Nativos persigue a largo plazo: jóvenes capaces de cultivar la virtud para sustentar el buen vivir en su vida cotidiana, su comunidad y su territorio.
Ese recorrido se organiza en tres niveles:
1.Los resultados iniciales son los cambios que esperamos observar inmediatamente después de una experiencia: el estudiante se percibe más capaz de resolver tareas concretas, de moverse por el territorio y de crear y convivir con los demás.

2.Los resultados intermedios aparecen con el tiempo y la participación repetida: el estudiante no solo se percibe más capaz, sino que valora y atiende activamente su autoeficacia, su vínculo con el entorno y su capacidad para convivir auténticamente.
3.El resultado final es la aspiración a largo plazo: una persona que valora y cuida su convivencia consigo misma, con los demás y con el territorio, y que atiende a su salud física, mental y espiritual.
La siguiente tabla muestra cómo se despliega este proceso en cada una de las tres dimensiones del modelo. Cada columna representa una dimensión y cada fila, un nivel de resultado. Leerla de arriba abajo muestra el camino desde la experiencia inmediata hasta el cambio a largo plazo.
Comparte:

Te puede interesar