Necesitamos que los estudiantes vuelvan a explorar y atestiguar el territorio, para cultivar la ecología con sus pies.
En los diez años que llevamos educando, vemos que en la escuela actual se ha perdido la continuidad con los territorios y las experiencias, por lo que el aprendizaje queda sin arraigo ni propósito, el conocimiento se organiza como una transmisión inconexa y se pierde la posibilidad de cultivar la virtud. Los procesos de enseñanza se orientan en exceso hacia una pedagogía del rendimiento, que reduce toda la riqueza de los procesos de enseñanza, a formar sujetos capaces de producir, en desmedro de ser capaces de sostener una buena vida.
¿Cómo enfrentamos esta crisis pedagógica?
Para aprender a sustentar el buen vivir se requieren experiencias y territorios. La teoría y el intelecto no son suficientes por sí solos. Por este motivo, la Fundación Nativos pone en práctica las Experiencias Nativas, una metodología capaz de aportar sabiduría, habilidades, espíritu, cuerpo, identidad y libertad.
¿Qué son las Experiencias Nativas?
Son vivencias de inmersión en los quehaceres primitivos, como subsistir, cocinar, refugiarse, habitar, explorar, registrar, existir, expresarse y convivir. En estas vivencias, los estudiantes recuperan los saberes vivos, que son sabidurías que solo se cultivan en la interacción directa con prácticas indisciplinadas. Así como se educaron magistralmente nuestros primeros pueblos.
Las Experiencias Nativas entienden el acto pedagógico como la articulación de tres pilares:
El territorio que nos interpela, la experiencia que nos desafía y la virtud que germina.
Territorio
Un Experiencia Nativa debe sustentarse en un vínculo directo con el territorio presente. El territorio son las lomas de los cerros, el viento y los rayos del sol. Son los peces, las harinas y las aguas. Establecer vínculos con todo ello no requiere ir a la montaña; el territorio puede ir a la escuela, a los talleres y a los espacios urbanos.
Experiencia
El territorio se transforma en elementos para contemplar, imaginar y transformar. Se exploran las lomas de los cerros, se contemplan los rayos del sol, se hace cuchara con el tronco, se faenan y cocinan los peces. Estas tareas primitivas son el corazón de una Experiencia Nativa, y es desde ellas donde se cultiva la virtud.
Virtud
Al prolongarse las vivencias de inmersión en el quehacer primitivo se comienza a cultivar la virtud que sustenta el buen vivir. Este no es un estado que se alcanza, es una disposición que se cultiva día a día.
Experiencias Nativas
Las Experiencias Nativas proponen que las vivencias, intrínsecamente pedagógicas, de cocinar, refugiarse, explorar, faenar, expresar y convivir en los ecosistemas, reivindican las virtudes fundamentales para sustentar el buen vivir: Autonomía, Ecología y Ética.
Parque escuela
Escuela parque
Nuestro sueño es
que los establecimientos educativos sean, en un futuro, parques para sus comunidades, integrando las Experiencias Nativas.